
No he leído el libro, así que no sé que tal está. Yo para los escritores soy como para los peces, hay que dejarlos crecer. Y un autor menor de edad al que pretenden vender como “sucesor de Tolkien” me inspira alguna que otra reserva.
Así que pa enfadarme, pues mejor no lo leo
La peli, pues hombre. Vamos a empezar diciendo cosas buenas. Los efectos no están mal… es mejor que Dragones y Mazmorras… la pava está muy buena… humm… bueno, algo más tendrá.
La trama en sí parece estar escrita en un ordenador… perdón, quise decir POR un ordenador. Tú cojes una serie de tópicos, creas un programita que los mezcle al azar y… ¡bualá! una novela de éxito. Haré un resumen rápido:
Hace mucho, mucho tiempo en un reino muy, muy lejano había una orden de caballeros jinetes-dragón. Y todo era paz y alegría de vivir en un mundo mágico de colores. Pero uno de esos jinetes-dragón cruzó a la acera que llevaba al cuarto oscuro de la fuerza y mató a todos los demás (luego nos enteramos de que no a todos) y se convirtió en el jefe tocho malvado de la gala… del reino.
Todo esto nos lo cuenta una voz en off, conste, no unas letras que van de abajo a arriba ni nada. No sea que les acusen de plagio.
Lo que es la peli en sí, empieza con una tía (o una elfa, no me enteré bien) que huye mientras transporta una joya. Transportada por tristes caballos, conste, no creais que en una nave diplomática o algo, no. No sabemos que es esa joya, pero sí que se la robaron al malo malísima y que es el recopón bendito. Llamémosla, de momento silmaril.
Al final, en una emboscada, la tía/elfa se ve obligada a enviar al silmaril lejos de ella. Y como no tiene ningún androide a mano, pues lo hace por medio de la magia. Así es la primera vez que vemos al silmaril, que resulta ser una especie de mentos gigante. Ya empieza uno a imaginarse que se trata de un arma de destrucción masiva. (Especialmente si se mezcla con pepsi-cola light)
El mentos-silmaril acaba en las manos de quien menos podría esperarse. Un apacible habitante de una aldea que, a falta de otro nombre, la llamaremos de momento Hobbiton. Un chavalillo de quince años, perfectamente ario, que vive con su primo y su tío (que, sorprendentemente, no se llama Owen). Entre Eragón y su primo, pa mi que hay algo más que familiaridad. Sospecho que alguna vez han jugado a Mago. En cualquier caso, da igual, porque el primo es un personaje para salir en otras películas, no en esta.
Bueno, a lo que ibamos. Eragón encuentra el mentos-silmaril y lo cuida mucho y tal, hasta que resulta que le da por eclosionar y (oh, sorpresa) que no era un mentos ni un silmaril ni una joya, que no, que era un huevo de dragón.
El dragón es un cachorrito precioso y monísimo, que le hace una cicatriz a Eragón marcándole como jinete-dragón y blablabla y crece feliz y contento con su amito y tal.
En Hobbiton habita también un antiguo jinete-dragón (pero nadie lo sabe, tsi, es secreto) que intenta pasar desapercibido por el hábil procedimiento de pasarse el día entero discutiendo con los guardias y diciéndoles lo malo que es el rey y esas cosas. Un crack. Se llama Brom. No está confirmado que se apellide Kenobi.
Los malos acaban enterándose de que Eragón tiene un dragón y no les mola nada. Así que el malo tocho (que habita en el Monte del Destino) piensa “estamos demasiado pronto de la película para dedicarme yo a esto, mandaré a Malo sub dos“ Malo sub dos es un mago tocho que habita en un castillo antiguo (llamémoslo Isengard) el Malo sub dos, aunque sabe que es un asunto de gran importancia y blablabla piensa “todavía es pronto de la peli pa ir yo en persnoa” así que invoca a unas criaturas muy feas (no sabemos si son creación suya) y las envía a buscar al mediano.
Fracasan, claro está, que para eso el Eragón es el prota. Pero matan al Tío Owen (o Tío Ben, ya no me acuerdo de como era) y arrasan la granja y esas cosas. Así que Eragón (tras una escena “Norolim Asfaloth, Norolim”) huye con el montaraz Kenobi hacia el santuario donde ni si quiera el Malo puede llegar.
Por el camino Eragón aprende los poderes Jedi (basados en palabras chungas de los elfos, sí, sí, el tío este ha creado un lenguaje, guau), matan algunos malos, nos enteramos de que el dragón no sabe echar fuego (bueno, en realidad es una dragona, como la de Shrek), atraviesan Dagobah (donde ven otro montaraz, con aire de “huy que mal rollo doy, pero soy bueno ¿he? huy toma más mal rollo”), matan más malos pero al final Eragón decide ir a rescatar a sus amigos (la tía/elfa del principio), que los tiene presos Darth Vader en Isengard y aunque su maestro le dice todavía no está preparado, pues él va allí de cabeza, a la trampa que le han tendido.
En Isengard Eragón consigue rescatar a la princesa y se enfrenta al mago tocho. Eragón se muestra valiente y esas cosas, pero claro, el malo empieza a mover cosas con la mente y contra eso no puede. Justo cuando esperabamos que el malo le hiciera alguna revelación espectacular del tipo “yo soy tu padre” aparece Bron Kenobi y queda mal herido. Eragón llora mucho, arrastra a Bron y cuando parecía que iba a caer ante infinidad de enemigos aparecen en su rescate el Halcón… el dragón… perdón, la dragona y el montaraz aquel “soy bueno pero parezco chungo huuuuuu que mal rollo” que el tío además de correr mucho se infiltra en castillos que no veas. Podría haber sido peor. Podría Eragón haber perdido una mano o algo.
Millas y millas más lejos, Bron Kenobi muere por las heridas sufridas. Se le entierra y bla, bla, bla. Antes, eso sí, reparto de tesoro, por supuesto. Y al Bron le enterramos guay y tal, pero esta espada mágica del copón pal nene.
Una vez haya muerto Bron, para no quitarle protagonismo, nos acordamos de que la princesa tía/elfa había sido envenada por el malo sub dos y como en el bosque en el que se encuentran no tienen ni unas tristes athelas ni nada, pues tienen que correr hacia el santuario-oculto-tras-un-río-a-donde-el-malo-no-puede-llegar.
Por el camino, se encuentran con el montaraz aquel “de verdad, de verdad, que soy bueno, pero se trata de que pienses que no”. Juntos entran en el santuario, cuyo parecido con Gondolin es pura coincidencia. La princesa es curada, el montaraz es encarcelado por tener aire chungo y resultar hijo de un malo. Y el malo sub dos se polimorfiza en Dracula de Bram Stoker y lanza su ataque contra Gondolin.
Pero los buenos están preparados para la batalla. Eragón se pone una armadura a base de lentejuelas sobre camiseta negra que causaría verdadero furor en Zara y que demuestra a las claras que las sospechas con respecto a su primo eran certeras.
Los hábiles estrategas de Gondolin deciden que es muy descortés defender los desfiladeros y las montañas, así que les dejan entrar hasta la cocina para luchar contra los malos en el terreno más abierto posible. Que luego los malos siempre dicen cosas como “nos ganasteis porque estabais en las montañas” y tal.Hay un filosófico diálogo entre dragona y jinete del tipo “el valor no es no tener miedo” y cosas de esas profundas que sirven de relleno entre las hostias y las hostias.
La batalla es lo que podría esperarse, con muchas flechas, mucho fuego de dragona (ya ha aprendido), montaraz que descubre que su carcel era de cartón y logra escapar para demostrar que está con los buenos, etc, etc. Pero nada de esto importa, que como si fuera un partido de Quidditch, aquí los únicos que importan son Eragón y el Malo sub dos.
Como Eragón tiene una dragón, el Malo sub dos invoca un elemental de pelusa y así con las tornas más igualadas pues se pegan el uno al otro y blablabla.
No os voy a contar el resultado del combate ¡hey! no iba a desvelarlos el final. Total, ¿de verdad creeis que algo de esta película iba a ser sorprendente?
Solo mencionar la escena final de Eragón Nueve Dedos en la que, a falta de hobbits, pues hay que tirar de montaraz. Y la despedida final entre el prota y la chica, con intercambio de números de pallantir y diálogo en plan “¿nos volveremos a ver?” “No sé, depende de la recaudación de esta peli.” No hay beso ni nada, que hay que tener cuidado… podrían ser hermanos o algo.
El director ha sabido captar la más profunda esencia de la peli. Y así ella entera está repleta de planos que realizan, ejem, “homenajes” de películas. Cuando salga el DvD sería bueno empezar a comprar escenas y tomas. Cosas como la puesta de sol tipo Skywalker cuando Eragón se queda solo. O los esbirros del malo sub dos haciendo armas (del más poderoso latex) al mejor estilo Isengard.