Apunto de cumplir los 70 años, el corazón del hombre más importante en la breve historia de los juegos de rol, ha dejado de latir.
Gary Gygax no fue, precisamente, el más brillante de los diseñadores de juegos o aventuras. Bueno, reconozcámoslo, casi todo lo que hizo era, en el mejor de los casos, mediocre.
Pero era el único vivo de aquella pareja que consiguió crear, quizás de casualidad, aquel Dungeons & Dragons que está considerado el primer juego de rol y que revolucionaría las formas de ocio. Y todos los que hemos pasado muchas horas de nuestra vida disfrutando de los juegos de rol le debemos, creo, un respeto.
Mucho vino después de aquel D&D, en ambas direcciones. Siguiendo el sendero hacia la narratividad (La Llamada De Cthulhu, Vampiro, Feng Shui, Amber… hasta llegar a los juegos actuales que exploran la narración colectiva y que invaden el mundo de la creación literaria). Siguiendo el sentido de la solidez (GURPS, D&D 3…). El género ha cambiado tanto que aquel D&D diseñado por Gygax y Arneson hoy parecería pueril, aburrido… incluso podría llegar a dudarse que fuera un juego de rol tal y como lo entendemos hoy.
Sin embargo, sin él ninguno de los otros existirían. Gygax no fue un Stan Lee, capaz de brillar con luz propia más allá de ninguna de sus creaciones. En realidad fue una especie de Geroge Lucas, una persona que ha sabido construir un impresionante fenómeno capaz de cambiar las tendencias de su tiempo, y que debe toda su celebridad a una única obra que jamás ha podido superar. Era un sabio incompleto.
Pero era nuestro sabio.
Descansa en paz, maestro. Que Heironeus acoja tu alma.
(me enteré de la noticia mediante José Luis Villarig, el cual se enteró por el Templo de Hécate que a su vez remite a Troll Lord Games, la empresa para la que estaba trabajando.)