Mecanoscrit del segon origen, de Manuel de Pedrolo

Manuel de Pedrolo es uno de los más importantes autores catalanes del sXX. Y su Mecanoscrit del segon origen es, posiblemente, su obra más conocida. Además, es un libro de ciencia-ficción y pensado para un público juvenil, ambas características las hacen extrañas en lo habitual de la literatura ibérica, y la hacen más propicia para que alguien como yo lea su primer libro en catalán :) . En cualquier caso, existe al menos una traducción al castellano.

Una raza alienígena desconocida ataca por sorpresa nuestro planeta y, en un solo día, destruye por completo la civilización humana. Entre los escasos sobrevivientes del cataclismo se encuentran dos adolescentes que intentarán sobrevivir entre las ruinas. Y, ya puestos, asentar las bases de una nueva civilización humana. A lo largo de cuatro años, los protagonistas vivirán infinidad de aventuras de diversa índole, consiguiendo que el lector se implique con ellos y sufra cuando se les muere su única gallina o cuando entran en contacto con otros supervivientes, claramente desequilibrados por años de soledad.

Alba y Dídac, los protagonistas, vivirán una historia de amor muy especial, repleta de inocencia adolescente y de hermosos momentos. La historia alcanza su cénit cuando Alba se queda embarazada y ambos protagonistas, ya no tan niños, tienen que improvisarlo todo para preparar el nacimiento de su hijo.

La historia de Alba y Dídac es una historia muy atípica. Para empezar, Alba es tres años mayor que su pareja, y encima él es de raza africana. Nada de esto es un inconveniente para ninguno de los dos que, precisamente por ello, se alegran de pensar que su posible descendencia formará un mundo muy distinto en el que no habrá diferencias raciales.  Dídac representa la inocencia, y la capacidad de aprender con velocidad cuando es necesario. Alba por su parte, la más fría y racional de los dos, es la férrea determinación de conseguir que la raza humana sobreviva. Férrea determinación que llevará la novela a un impactante final.

Podría parecer, injustamente, que los personajes son algo planos. En realidad, lo que sucede es que son estereotipos, Alba y Dídac representan lo bueno de la raza humana, lo que debería sobrevivir de nosotros. En el fondo, todos somos Alba y Dídac, destinados a crear la humanidad del futuro, todos deberíamos tener en cuenta que el mundo del mañana será poblado por nuestros hijos.

Manuel de Pedrolo realiza un hallazgo espectacular al mezclar dos ideas tan aparentemente distintas como podría ser la de La guerra de los mundos y la de Robinson Crusoe. La mezcla funciona a la perfección creando, que yo sepa, la primera ficción post-apocalíptica ibérica. La novela finaliza, recordando a El tragaluz de Buero Vallejo,  con un ensayo escrito muy en el futuro. Con este efectivo recurso, el autor nos explica aquellas cosas que los protagonistas no podían conocer, a la vez que se nos avisa de que la historia, en realidad, pudo ser escrita mucho después de haber sucedido. Convirtiéndo el relato en algo más mítico. Pedrolo ha inventado una especie de Biblia del futuro, una Biblia laica e infinitamente más positiva. Esto ayuda a comprender la estereotipificación de los personajes.

Sobre el estilo de la novela prefiero no opinar ya que, estoy seguro, mi imperfecto catalán me ha impedido apreciar multitud de detalles. Sólo haré constar el enorme esfuerzo que el autor ha realizado para hacer esta novela asequible a jóvenes lectores (o no tan lectores). La narración es sencilla, sin perder fuerza: “La ciutat era una orgia de ferralla, de pedres, de cadàvers sorpresos en totes les positures”. Los personajes se expresan en un lenguaje simple, propio del habla real de los adolescentes: “- Són platets voladors, tu!”. Casi todo el texto contiene una justa proporción de erotismo adolescente, junto al romanticismo más puro y noble. Con ello, creo, el autor ha querido atrapar a los lectores jóvenes, de ambos sexos.

El Mecanoscrit es una novela altamente recomendable para cualquiera, especialmente para adolescentes a los que no les gusta la lectura.

Published in: on octubre 19, 2008 at 10:56 am  Comentarios (1)  
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La Soledad de la máquina, de Domingo Santos

Domingo Santos es una leyenda en la ciencia-ficción hispana. Fue capaz de escribir en tiempos hostiles para el género, como los años setenta, cuando eso de la ciencia-ficción sonaba alienígena (nunca mejor dicho). Domingo Santos es el autor español del género al que más lenguas han traducido y, por su parte, descubrió y tradujo para nosotros grandes clásicos como el Dune de Frank Herbert o el Forastero en tierra extraña de Heinlein. Los aficionados a los juegos de rol le conocerán por su traducción del AD&D segunda edición que realizó para Zinco, años ha (sí, la famosa edición del Arco-X, ¡oyes! hasta los genios tienen sus fallos).

La Soledad de la máquina es una novela corta publicada por la editorial Robel en el número 2 de su colección El doble de ciencia ficción (Compartiendo número con el Territorio de pesadumbre de Rodolfo Martínez)

Un ordenador ulta-potente es diseñado para dirigir una nave que deberá realizar un viaje de siglos mientras transporta a cientos de personas en un estado semejante a la invernación. El problema surge cuando el ordenador, poco a poco, va desarrollando pensamientos más complejos, cada vez más cercanos a la humanidad y comienza a cometer errores… ¿puede una máquina llegar a sentirse sola? No os cuento más por no desvelarlos las sospresas, que son muchas :)

Se trata de una novelita que parece no tener muchas pretensiones al principio, pero que poco a poco se va introduciendo en mayores complicaciones psicológicas, hasta que parece que no hay una salida posible y, entonces, el autor lo resuelve con soltura. Me ha recordado un poco a la historia de HAL9000 de 2001, una odisea en el espacio, pero la obra de Domingo Santos sale fuertemente beneficiada en la comparación.

Seguramente no pase a la historia de la ciencia-ficción, pero se trata de una novela altamente recomendable.

MÁS NOVELAS DE CIENCIA-FICCIÓN

La Guerra de los Mundos, de H.G.Wells

Territorio de pesadumbre, de Rodolfo Martínez

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